Entrevistas

Entrevista a Marie Alvarez

Directora de la obra Palabras que se rompen con ellas.

Marie Alvarez nació en Chaco, provincia de Argentina, en 1988. A los 18 años decidió que quería estudiar la Licenciatura en Teatro y Diseño de Indumentaria, por lo cual decidió mudarse a la provincia de Cordoba en 2006, para comenzar sus estudios. Actualmente es directora, dramaturga y vestuarista teatral; y desde 2018 reside en Buenos Aires, donde dirige una obra de su propia autoría: “Palabras que rompen con ellas” la cual reúne a cinco autoras: Virginia Woolf; Alfonsina Storni; Sylvia Plath; Alejandra Pizarnik y Sarah Kane en un mismo evento para dialogar sobre sus vidas, el feminismo, la sexualidad, las depresiones y el suicidio. Además, esta obra fue producida por primera vez en Córdoba en 2017, donde actualmente sigue siendo dirigida por Marie, desde la distancia.

Luego de disfrutar Palabras que se rompen con ellas en teatro Anfitrión, mantuvimos una grata charla donde nos contó un poco más sobre la obra, su vida y sus próximos proyectos.

¿Cómo te diste cuenta de que querías unir a estas cinco grandes escritoras? ¿te gustaban mucho? ¿Qué fue lo que más te atrajo?

En realidad fue por apuro. Este fue mi segundo trabajo de la licenciatura de teatro, del trabajo final. En realidad, yo estaba trabajando otra cosa, pasaron cosas tan graves y me quede sin profesor de claustro con el que pueda continuar la asesoría. En la obra que yo tenia planeada trabajaba sobre el dolor de les ancianes, el sufrimiento de la tercera edad y cuando vi que no se podía continuar dije: – adiós, vamos a hacer otra cosa muy rápida. Y lo primero que pensé es que tenía muchas ganas de leer por placer. Ahí me di cuenta de que estas mujeres tenían cosas en común, conecto datos casuales, trabajo así, también en mi escritura. Lo primero que relacione es que todas estaban muertas y todas escribían.

¿Tenías un tópico en especial? La muerte, el dolor ¿o algún otro sentimiento?

No, vi un par de similitudes y dije: voy a trabajar la intertextualidad, porque era inevitable que en sus obras haya cuestiones que surjan una y otra vez. Y cuando empecé a leer, y fueron seis meses que me pasé muchas horas leyendo, leía una frase de una y pensaba “esto lo continúa aquella”.

Cuando armaste el guion, que se nota que es muy trabajoso, ya que las palabras y frases de las cinco autoras se conectan durante toda la obra ¿cómo hiciste ese trabajo? a la hora de sentarte a escribirlo ¿recibiste ayuda?

No, fue escritura de gabinete, fue seleccionar textos por tema; grandes temas, que así está configurado dentro de la obra, yo no le llamo temas, sino estaciones: porque son lugares a donde llegamos, o instancias a donde llegaron, donde hablamos desde un procedimiento o una cierta temática: tenemos el inicio, que es donde recorremos las vidas; el feminismo; la erótica, que es donde trabajamos con todo lo que es epístola; luego la guerra, en la obra de Sara Kane que la cuenta; y después de la guerra vienen las depresiones, que están en formato de monologo, la psiquiatrización que es un poema colectivo; y el suicidio, hay algunas cosas que se pueden leer con algunas vetas, porque algunas lo ficcionalizan.

¿Qué te llama la atención de las obras de estas cinco autoras, en torno al suicidio?

siempre me llama la atención de que las obras de todas no están sin terminar, dejaron, aunque sea, sus obras para publicar a alguien, y se mataron. Ellas fueron rigurosas en sus trabajos, yo no se si el suicidio fue una forma de que las vean, de que el circuito y el ambienta las vea y las legitimase. Es una de las tantas teorías que se manejan: “Me mato para que se sepa quién soy”

Tal vez si no las escuchaban de una manera podían a través de un medio trágico, llamar más la atención.

Si de hecho es como todas, Sylvia Plath con todo el artefacto que arma para suicidarse o Pizarnik que supuestamente escucha un adagio de fondo, esta con muñecas, una pizarra y uno piensa: “esto es cuasi teatral, hay una teatralidad importante y las formas, el tema de las cartas. Yo creo que en ese sentido cada una se mata por cosas distintas, Sylvia Plath se mata por el corazón roto muy distinta a la muerte que tiene Pizarnik que desde el momento cero no se banca este planeta. A Virginia Woolf le paso que en ese momento hacia poco había pasado la segunda guerra mundial y ella ya estaba preparada, tenía nafta en el garaje dentro del auto para morirse con gas si la venían a buscar. Y le daba terror la guerra, de hecho, ella escribe mucho al respecto, justo ahora estoy leyendo Tres Guineas.

¿Te reuniste con alguien cuando hiciste la búsqueda de investigación o lo hiciste por tu cuenta? ¿Tenías alguien que te asesore?

Tenía una asesora de la facultad de Córdoba que es una poeta, una señora muy amable, el guion no lo leyó pero sí la investigación y su marido sí leyó el guion, él es poeta, escritor que estudió Letras. Lo único que tuvieron que hacer fue decirme “todo va bien” y eso para mí fue un montón, porque en otros trabajos era “no, esto no. Así no” “esto se hizo en los ‘70” y yo decía “que me importa que esto se haya hecho en los ‘70”.

Tenías el apoyo que necesitabas.

Si, era simplemente decirme “si, hace esto”. De hecho, cuando yo le presento la idea a una docente me dijo “¿por qué no sólo una? Esto es mucho”. Y cuando se lo presento a ella (la persona que la poyo) me dijo- no recuerdo las palabras textuales- pero fue algo así: “Si yo hubiese tenido tiempo y hubiese tenido la posibilidad de hacer esto cuando yo era joven, hubiese hecho esto también”. Por ahí es eso, por ahí se necesita que otro te toque la espalda y te diga “si, vamos”, eso es un montón. Que te aseguren que hay luz.

¿Por qué Buenos Aires? ¿viste más oportunidades y en Córdoba es más complicado?

Si, fueron varias cosas. Primero que sentía que allá no podía aprender más, soy muy inquieta y necesitaba otro taller, otra cosa, otros maestros… ya no tenía más. Yo ya tenía decidido que me quería dedicar a la escritura, a la dirección, a la docencia, a la parte de diseño de vestuario, entonces allá fue como “ya está, me aburrí” al primer elenco le dije que me iba y que ellos se comprometían a seguir haciendo la obra. Sigo siendo la directora, manejo todo desde acá. Si se trabaja en un grupo de un modo tal en que el grupo tiene autonomía y disciplina, se termina creciendo y nosotros hemos crecido como grupo.

Respecto al feminismo en la actualidad

Estamos tres pasitos adelante, pero seguimos en una instancia donde todavía falta un montón, y no solo como feministas… a los feminismos, sino a todos los grupos minoritarios. ¿Cómo puede ser? Por diferentes políticos y varones, sentados en posiciones de poder.

Pasaron tantos años y siguen las cosas tan parecidas en ese sentido.

Es como que siempre lo reeditamos ¿no? Nos repetimos ¿hasta cuándo? ¿qué se necesita? La verdad es que no sé qué se necesita, pero ya lo cambiamos.

Finalmente, podríamos decir que la obra es impactante.

Y para nosotras por momentos también lo es. La hemos llorado un montón y el proceso fue fuerte, por momentos se llora.

Por ahí tiene que ver con que nos sentimos identificadas, vemos algo en la obra que nos hace sentir próximas.

Totalmente.

 

 

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Giuliana Montini

Giuliana Montini tiene 23 años, vive en Argentina y estudia Letras Modernas con orientación en Literatura Argentina y Latinoamericana, en la Facultad de Filosofía y Letras en la UBA. Algunas de sus actividades favoritas son leer, escribir, ir al cine/teatro y… actualmente formar parte de Letra Crítica!

Lucia Gonzalez

Lucia tiene 23 años, vive en Argentina y es estudiante de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, la orientación que eligió para su carrera es literatura extranjera. Sus autores preferidos son: Jorge Luis Borges, Shakespeare, Edgar Allan Poe, Mary Shelley, Lovecraft y muchos más. Las cosas que mas le gustan son: ver series, leer, escribir... y actualmente formar parte de Letra Critica.

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