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Alejandro Casona fue un maestro y dramaturgo español, apodado “el solitario” y cercano al teatro poético[1]. Creó en 1949: Los árboles mueren de pie, obra que se estrenó ese mismo año en el Teatro Ateneo de Buenos Aires, Argentina, y en Teatro Bellas Artes de Madrid, España.

La obra se divide en tres actos; el primero va a transcurrir en una institución (encargada de ayudar al público con sus problemas) fundada por el Dr. Ariel, quien ese día tendrá frente a él a Balboa, un hombre que confiesa estar mandando cartas a su esposa, fingiendo ser el nieto que él mismo ha echado de su casa años antes por haberse convertido en un mafioso. De esta forma Balboa va a presentar, a través de sus cartas, a un joven muy distinto del que se fue, un arquitecto que se ha casado y tiene una vida exitosa. El problema está cuando llega un telegrama del verdadero nieto diciendo que vendría de visita y la abuela se pone muy contenta, pero el barco en el que llegaba se hundió en el mar sin supervivientes y Balboa se lo oculta a su mujer por temor a cómo pueda reaccionar.

De esta manera se da comienzo a la farsa, Balboa convence a Ariel y a Marta (una persona que también fue en busca de ayuda) a que se hagan pasar por Mauricio- su nieto- y la esposa Isabel. Es así como, en el segundo acto, la historia transcurrirá con ellos fingiendo y tendrá aquí varios tropiezos en casa de la abuela, pero todo parece resultar y su falso nieto está a punto de concluir con la visita, hasta que- en el tercer y último acto- aparece de sorpresa el verdadero nieto, quien no se había subido al barco que terminó hundiéndose sino a otro, para despistar a la policía que lo estaba siguiendo, así llego a casa de sus abuelos exigiendo dinero; la abuela será la encargada de echarlo de su hogar, de hablar con su esposo quien termina confesando la farsa y es éste quien le pregunta si no piensa decir nada a Ariel y a Marta a lo que la abuela contesta: “Nunca. Les debo los días mejores de mi vida. Y ahora soy yo la que puede hacer algo por ellos” (Acto 3; escena 5) y entonces su marido le pregunta de dónde sacará fuerzas a lo que ella responde: “Es el último día, Fernando. Que no me vean caída. Muerta por dentro, pero de pie. Como un árbol.” (Acto 3; escena 5)

Así es como la abuela disimula el dolor que siente al saber que su nieto la ha decepcionado y que el falso nieto, que la ha hecho tan feliz esos días, ya esta a punto de irse. Casona logra mezclar la realidad y la fantasía con una estructura singular, con ideales que resultan cercanos y con una pregunta que nos deja rondando “¿es a veces mejor la fantasía que la realidad?”

[1] Estilo teatral ligado al Modernismo

Lucia Gonzalez
Lucia tiene 23 años, vive en Argentina y es estudiante de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, la orientación que eligió para su carrera es literatura extranjera. Sus autores preferidos son: Jorge Luis Borges, Shakespeare, Edgar Allan Poe, Mary Shelley, Lovecraft y muchos más. Las cosas que mas le gustan son: ver series, leer, escribir... y actualmente formar parte de Letra Critica.

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