0

Desde la nueva editorial Mil Gotas nos llega la antología Tándem, una antología que recopila literatura latinoamericana y china con la temática de los animales. Cómo bien indica en su prólogo, el lector podrá observar las similitudes y diferencias entre la forma en que las culturas de la antología se relacionan con lo animal.

Los autores de este libro son todos contemporáneos – a excepción de un autor argentino-, siendo una de las más conocidas Samanta Schweblin; mientras que los autores chinos todavía no son conocidos en el mercado editorial local, pese a que algunos (Ah Yi y Lu Min) ya han sido traducidos y editados en argentina en los últimos años. Lo bueno de esta antología es que tendrá una versión en mandarín, por lo que muchos de los escritores latinoamericanos verán por primera vez sus textos en el continente asiático.

Los géneros de los cuentos son diversos: desde la literatura realista a la fantástica, la fábula, entre otros, siendo la relación con lo animal el eje central. Los animales serán mascotas, victimas, victimarios y compañeros en los relatos de esta antología. En muchos de los cuentos su función será como un elementos más dentro de la trama, los relatos de Schweblin, Ah Yi, Romina Reyes, Cao Kou, Dongxia Qingqing y Mariano Quirós tendrán a los animales más como un elemento que hace avanzar la trama que como verdaderos protagonistas de estos, mientras que por otro lado, los relatos de Julián Herbert, Wen Zhen y Pablo Katchadjian tendrán a los animales como el foco central de sus historias. Además, en algunas ocasiones serán los propios personajes los que posean características propias de los animales: los cuentos de Wáshington Cucurto, Daniela Tarazona, Lu Min y Dani Umpi son buenos ejemplos de esto, con personajes de rasgos animales o que se terminan convirtiendo en uno; por otro lado, en otros relatos sucede lo inverso y los animales son los que poseen características humanas, por ejemplo, Ge Liang nos muestra como un animal puede cumplir el rol de hijo en una familia, exhibiéndonos las semejanzas entre la sociedad en la que vivimos y el reino animal.

Los relatos latinoamericanos serán los más accesibles por su cercanía temporal y cultural; pero los relatos de los autores chinos serán bastante cercanos pese a su presunta lejanía, ya que no narran una sociedad muy diferente a la nuestra, más allá de ciertas particularidades en la forma de relacionarse con los animales y los tipos de criaturas en las que se enfocan, siendo sus animales predilectos las aves frente a los cuadrúpedos elegidos en los relatos latinoamericanos.

Y en cuanto a los géneros narrativos, en la china del siglo XX en adelante siempre existió una predilección por la literatura realista, siendo los demás géneros minoritarios en comparación. Sin embargo, ha habido una apertura con respecto a estos géneros.  Relatos como el de Zhao Zhiming recuerdan al género Chuanqi (奇) surgido en la Dinastía Tang, por su carácter de historia extraordinaria, religiosa y moralizante, contada como un suceso histórico y verídico que ocurrió hace siglos; o los relatos de Kang Fu y Ma Boyong, similares a los Zhiguai (志怪)de principios del siglo III D.C., por sus historias de animales transformándose en hombres y la naturaleza de las estepas como algo sobrenatural.

Una clave de lectura de esta antología que posee diferentes géneros, nacionalidades y culturas es la del pensamiento correlativo. Como Angus Charles Graham menciona en su libro “El Dao en disputa” el pensamiento chino es más bien correlativo que analítico, relacionando diferentes términos e ideas entre sí, generando vínculos entre las ideas y las cosas antes impensadas, sin ningún tipo de conexión aparente, a primera vista, pero que en realidad poseen una influencia y dependencia mutua. Tándem nos señala estas correlaciones entre la cultura china y la latinoamericana, mostrándonos cómo textos de diferentes países, con sus diferentes concepciones y tendencias literarias, se parecen más de lo que podríamos pensar a primera vista. De esta forma la antología parece indicar que mediante el tema animal se abre la puerta a una mejor comprensión entre oriente y occidente.

Juan Ignacio Sánchez
Juan Ignacio Sánchez tiene 27 años y es egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Es una persona con un gran interés por la cultural oriental, siendo su predilecta la china. Actualmente está estudiando el idioma chino para poder leer textos chinos en su idioma original.

    Otelo: el moro de Venecia

    Anterior

    Por qué volvías cada verano

    Siguiente

    También te puede interesar...

    Comentar

    Dejar comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Mas Sobre Ficción